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VIA LUCIS Según San Lucas

1ª Estación: Complot contra Jesús. Lc 22,1?6

Judas buscando una ocasión propicia para entregarte. Como casi todos, que andamos buscando la ocasión propicia para el negocio rentable, la ocasión propicia para la inversión que nos hará de oro, la ocasión propicia para tener un buen sueldo sin dar golpe, la ocasión propicia para librarme de mi adversario laboral, político o social... Pero ¡qué poco buscamos la ocasión propicia para amar, para servir, para entregarnos...! · Padre, enséñanos a descubrir las muchas ocasiones propicias que tú nos vas ofreciendo a lo largo de nuestra vida para crecer como personas, hermanos de nuestro prójimo, y a saber aprovecharlas. Por Jesucristo.

2ª Estación: La cena pascual. Lc 22,14?23

Te entregas, te das tú mismo, tu propia vida, por y para los tuyos, ahora, y para siempre en la Eucaristía. Nosotros, mientras, nos decimos tus discípulos, pero nos guardamos todo para nosotros mismos: nuestras cosas, nuestro dinero, nuestros bienes, nuestro tiempo y, por supuesto, nuestra vida; que otros se pongan a nuestro servicio, que otros se pongan a nuestra disposición, pero nunca nosotros al servicio de los demás. · Padre, puesto que nos alimentamos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo que se partió y se repartió en el servicio a los hermanos, que seamos dignos de ese pan que nos alimenta y nos da vida. Por Jesucristo                      

Estación: Ultimas recomendaciones         Lc 22, 24?30.35?38

Como todo el que sabe de su próximo final, tú también haces unas últimas recomendaciones a los tuyos. Y las tuyas no podían ser de otro estilo: «el más grande entre vosotros iguálese al más joven, y el que dirige al que sirves. El servicio, siempre el servicio al hermano, el servicio por amor, nunca ponerse por encima de los demás, ni oprimir, ni avasallar y encima llamarse bienhechores. · Padre, muéstranos el camino del verdadero servicio a los hermanos para que podamos llamarnos en verdad, y ser por nuestras obras, hijos tuyos y hermanos de todas las personas. Por Jesucristo.

Estación: La oración en Getsemaní. Lc 22,39?46

Lleno de angustia, no por eso dejas de confiar en el Padre; y le pides que, si es posible, te libre de lo que se te viene encima; pero más grande que tu miedo es tu confianza, porque sabes que quien confía en Dios no queda defraudado; por eso, una vez más estás dispuesto a que se cumpla su voluntad, mientras que nosotros... ¿qué queremos, que se haga tu voluntad o que se haga siempre nuestra nada santa voluntad? · Padre, enséñanos a buscar, querer y aceptar en todo tu voluntad, conscientes de que tú no quieres sino lo mejor para todos y cada uno de nosotros. Y que así siempre se cumpla tu voluntad Por Jesucristo.

Estación: La traición y el arresto (Jesús se entrega). Lc 22,47?53

Esta es la hora del poder de las tinieblas, dijiste ante aquel tropel armado de espadas y palos, pero parece que esa hora se alarga infinitamente y sigue imponiendo en nuestros días su dominio de terror, injusticia y muerte. Al justo se le sigue tratando como a un ladrón y el sinvergüenza es admirado y respetado por todos. ¿Hasta cuándo, Señor, seguiremos actuando de esta manera? · Padre, ilumínanos con tu luz, que no ciega sino que da la vida, para que descubramos tu amor y podamos caminar por las sendas de la justicia, del amor y de la fraternidad, tal y como tú esperas de nosotros. Por Jesucristo.

Estación: Pedro niega a Jesús. 1 Lc22,54?62

Pedro reniega de ti sin reparos, sin escrúpulos, y lo hace una y otra vez; tu elegido para que sea piedra de fundamento de tu Iglesia, dice que no te conoce. Puede que sea el miedo, pero lo cierto es que así está él, representando nuestras muchas cobardías. Y tú le miras, no con una mirada fulminante, sino con esa mirada tuya que lleva a Pedro al arrepentimiento, al dolor por su cobardía, al llanto por su pecado. Padre cambia nuestros corazones de piedra por corazones de carne, para que sepamos reconocer nuestros pecados y confiemos en tu amor misericordioso que siempre nos perdona. Por Jesucristo.

Estación: Profeta ridiculizado. 1 Lc 22, 63?65

Es el destino de los profetas: los falsos, los que profetizan al dictado de los jefes, y los adulan, y son serviles con ellos, reciben toda clase de parabienes y prebendas, apoyos y reconocimientos; pero los verdaderos, los que anunciáis la Palabra de Dios sin venderos a nadie ni a nada sois molestos y hay que desacreditaros, quitaros de en medio como sea: desacreditando, maltratando, injuriando, matando... · Padre, abre nuestros oídos para que sepamos escuchar tu Palabra resonando en las bocas de los verdaderos profetas y de los pobres, aunque pongan en evidencia nuestros pecados. Por Jesucristo.

8ª Estación: Ante el Sanedrín. Lc 22, 66?71

Ante el Sanedrín te declaras Hijo de Dios, porque verdaderamente lo eres. Y eso es una blasfemia para tus gentes, que preferían, como nosotros, un Dios lejano y distante, un Dios que no se meta en nuestras vidas, que no revuelva nuestras conciencias, que no altere nuestras convicciones, que no nos incomode. Preferimos ídolos domesticados, que nosotros nos fabricamos a la medida de nuestras convicciones. • Padre, ayúdanos a no tener miedo de tu cercanía, a acogerte como del Dios Padre cercano que eres, y a confiar en que verdaderamente somos hijos tuyos y como a tales nos quieres. Por Jesucristo.

9ª Estación: Ante Pilato y ante Herodes. Lc 23, 1?12

Uno no encuentra culpa en ti, el otro te trata con desprecio; pero, aunque no pareces un peligro para nadie, están decididos a terminar contigo; y para eso, al final, hasta los enemigos irreconciliables harán las paces; y es que así se alían los poderes del mundo para tapar las bocas de los que claman justicia, de los que exigen su salario, de los que piden pan; así se silencien las voces molestas por decir la verdad. · Padre, que nuestro único aliado en este mundo sea tu verdad que Das hace libres, y que así sigamos trabajando día a día por la extensión entre nosotros de tu Reino de vida y amor. Por Jesucristo

10ª Estación: Sentenciado a muerte. Lc 23, 13?25

Con una frialdad que asusta, y ano proclamando una y otra vez tu inocencia, Pilato te condena a muerte; total, sólo es una vida más... Con la misma frialdad que el terrorista dispara en la nuca, el verdugo inyecta el líquido letal, el rico deja morir de hambre al pobre, el usurero extorsiona al asalariado, el jefe explota al obrero, o cualquiera de nosotros pasa indiferente ante una mano tendida pidiendo ayuda. · Padre, que en nuestra vida nunca, de ninguna manera, sentenciemos la vida de nadie ni a la muerte ni al sufrimiento, sino que siempre y en todo seamos defensores de la vida, que es tu mejor regalo. Por Jesucristo.

11ª Estación: Camino del Gólgota. Lc 23,26?32

Dictada la sentencia, sólo queda ejecutarla, recorrer ese camino largo y duro hasta el lugar de ejecución, ese camino que, de una u otra forma, muchas personas tienen que recorrer en su vida; camino de incomprensiones, rechazos, afrentas, camino de miseria, dolor, enfermedad, camino de soledad, abandono... Toda vida es un caminar hacia la muerte, y la mayoría de las veces el propio camino nos va matando poco a poco... · Padre, a pesar de la dureza del camino que es la vida, enséñanos a confiar en ti y a ser conscientes de que, a pesar de todo, el final de nuestro camino no es el Gólgota, sino la Vida junto a ti. Por Jesucristo.

12ª Estación: Crucificado entre malhechores. Lc 23,33?43

Ahí estás, crucificado entre malhechores, como uno de ellos; tus ropas repartidas, tu dignidad injuriada, y tu perdón a flor de boca, porque tú no has venido a condenar, sino a salvar; porque tú no has venido a revelarnos a un Dios que busque la destrucción del pecador, sino que se convierta y viva. Crucificado entre malhechores, vas a traer la vida para todos con tu propia muerte, porque el Padre está contigo. · Padre, perdónanos nuestras ofensas como también nosotros hemos de perdonar a aquellos que nos ofenden, porque ninguno de nosotros está libre de pecado ni puede tirar la primera piedra. Por Jesucristo.

13ª Estación: Muere confiando. Lc 23, 44?49

Tu vida enteraha sido una continua lección de cómo Dios nos ama, de cómo nosotros debemos amarle y amarnos, pero también quieres hacer una lección de tu propia muerte, y esta lección es la de ponerte, una vez más, en manos del Padre; lo has hecho a lo largo de toda tu vida y lo reafirmas en el momento de tu muerte. Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón no descansará en paz hasta que repose en ti. · Padre, nosotros que siempre andamos buscando seguridades en nuestra vida, ayúdanos a comprender que no hay nada más seguro en este mundo que el ponernos incondicionalmente en tus manos. Por Jesucristo.

14ª Estación: En un sepulcro nuevo. Lc 23, 50?56

En un sepulcro nuevo; ahí sí que no podía haber concesiones, porque todo lo que va a suceder a partir de ahora es absolutamente nuevopero, de momento, allí terminan los sueños, las ilusiones, las esperanzas que tantos y tantos habían puesto en ti; allá terminan las andanzas por los caminos de Judea y Galilea, por el lago de Tiberíades, por la Decápolis... Pero ¿seguro que todo va a terminar en ese sepulcro nuevo? No perdamos la esperanza. · Padre, muchas voces las apariencias encanan, ayúdanos a aceptar tu Palabra que nos enseña que el pobre será feliz, que el que da recibe, que el último será primero, que quien muere vivirá. Por Jesucristo.

15ª Estación: ¡El Señor ha resucitado! Lc 24, 1?12

Ahora sí; ahora Dios ha hablado; ante tanta barbaridad dicha por los hombres, ante tanta injusticia y tanta muerte, parecía que El callaba; pero ahora Dios ha hablado, con los hechos, como hace siempre, y te ha rescatado de la muerte; ahora tienes una nueva vida, la misma Vida de Dios Padre; ahora, además, sabemos que también nosotros estamos destinados a esa misma Vida, porque Dios es el Padre bueno que nos ama y nos llama a vivir para siempre junto a El. · Padre, gracias por tu Hijo Jesucristo, gracias por su Resurrección, gracias porque también nos llamas a nosotros a la Vida; gracias, en fin; por ser nuestro Padre y por querernos. Por Jesucristo. 


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