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GUIóN PARA CELEBRACION PENITENCIAL

Objetivo: Nuestra conversión al Señor exige la entereza de todo nuestro corazón, buena tierra que dé fruto abundante.

Elementos simbólicos: Una jarra de cristal con agua. Un recipiente amplio con tierra dentro. Varios cirios o velones rojos y cerillas.

Ideas introductorias:

• Estamos en Adviento, preparándonos a celebrar la llegada del Señor, el abrazo del amor de Dios Padre y el abrazo de su Amor en todos nuestros hermanos.

• El Nacimiento de Jesús es la encarnación del amor de Dios en el corazón de la Humanidad.

• Ese Jesús proclama la venida del Reino de Dios a este mundo (Mt 4,17).

• Vale la pena tener esperanza en ese Reino de Dios Padre. Es nuestra plenitud. Sólo así el corazón de la humanidad rebosará de Amor. Amor que proviene de fiarnos en El.

• Estas son las exigencias de vivir en esperanza: esmerarnos en caminar desde la Fe; estar en vela (1Tes 5,6); paciencia en las pruebas (1Tes 1,4); sobriedad y desasimiento (1Cor 7,29); amor fraterno (1P 4,7); oración.

• Esta es la Gran Esperanza Cristiana. Ven, Señor de Esperanza y de Luz (se enciende el Cirio o un velón).

• Cantemos ahora, guiados por esa luz y esperanza, al Señor que viene: Esperando, esperando. (C. Gabarain)

Saludo: Comenzamos llenos de esperanza: En el nombre del Padre...

Oración:

Señor Dios y Padre nuestro: Tú no eres un Dios oculto a nuestras vidas. Tú estás cerca de nuestros corazones. Es tu Amor el que nos hace amarnos. Es tu Vida la que nos anima a vivir en plenitud. Es tu Alegría plena, la que nos hace celebrar tu próxima venida. Danos fe y sensibilidad para acogerte,  seguirte y amarte. Llena de tu Luz nuestra pobre humanidad. Ven, Señor, ¡ven!

¡Que así sea!

Presentación de la experiencia:

• Hoy nos conviene tener muy presente la gran Parábola del Sembrador. A través de ella, el Señor desea que su Palabra tenga vida y de frutos en nosotros. Por eso, nos pone en alerta para que preparemos nuestro corazón con tierra buena.

• Por eso, hemos querido poner ante nuestros ojos este hermoso recipiente lleno de buena tierra. Hagamos una reflexión en nuestro interior: ¿Qué clase de tierra necesito en mi corazón? ¿Qué valores evangélicos quiero hacer florecer y fructificar? 

Proclamación de la Palabra de Dios: Rm 8,31-39 y Lc 8, 1-15; entre ambas lecturas se puede cantar: Todos unidos…

Ideas para el Animador:

• Meditemos un poco estas preciosas preguntas para reafirmar nuestra esperanza cristiana.

• Si Dios está a nuestro favor ¿quién podrá estar contra nosotros?

• Si Dios entregó a su Hijo a la muerte por nosotros, ¿cómo no habrá de darnos El todas las cosas?

• ¡Dios es quien nos salva! ¿Quién se atreverá a condenarnos?

• Si Cristo está al lado del Amor de Dios, ¿quién podrá arrebatarnos el Amor de Cristo?

• Oramos desde muy dentro de nuestro corazón, primero en el silencio de nuestro sagrario personal, y luego, quienes queramos, puestos de pie, acudimos a recoger una vela, y al tiempo que encendemos del cirio, colocándonos alrededor, expresamos con corazón de tierra buena nuestra esperanza hecha fe y amor...

Confesión general: Yo confieso…

Confesiones individuales: Es el momento de hacerlas, quienes así lo deseen; mientras se puede canta: Ven, ven Señor, no tardes…

Peticiones:

• Señor, ilumina nuestra tierra: que por tu justa voluntad seamos causa de luz y no de oscuridad. Todos: Amén.

• Señor, ilumina el corazón de las personas: que por la fuerza de tu amor, seamos testigos de la esperanza.

• Señor, reafirma nuestra fe en tu Palabra, para que seamos comunidad de esperanza y salvación entre los hermanos.

Canto final: Padrenuestro (Cantado, con gesto manual).

Resumen y bendición final: No apaguemos la luz de la esperanza y de la salvación. Nos acompaña el Señor con su perdón y su bendición: La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo esté con todos vosotros. Amén

CELEBRACION PENITENCIAL PARA EL ADVIENTO

Idea central:

La LUZ viene a nuestro encuentro. Nos preparamos para acogerla.

Monición de entrada

Queridos hermanos, estamos en Adviento, preparándonos para celebrar el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, la LUZ del mundo. Ante tan gran manifestación de amor por parte de Dios hacia nosotros, conviene que revisemos todas aquellas actitudes nuestras que no son una respuesta adecuada a su amor, y que ensombrecen nuestra vida. Vamos a pedir perdón por esas actitudes y a pedirle al Señor que la próxima Navidad traiga para todos nosotros una mayor justicia y una más auténtica fraternidad entre todas las personas.

Canto de entrada

Vengo ante Ti, mi Señor; Hoy vuelvo de lejos; Vamos a preparar los caminos del Señor.

Saludo

El amor de Dios Padre, que perdona nuestros pecados  y nos hace hijos suyos en Jesús, por la acción del Espíritu, esté con todos vosotros.

Oración

Mira, Señor, a estos hijos tuyos que acuden a Ti en busca de perdón y de consuelo; rompe las cadenas de nuestros egoísmos, llévanos de las tinieblas a tu Luz admirable, danos libertad para no aferrarnos a lo nuestro sino que sepamos compartirlo con los demás y concédenos la alegría de vivir el Misterio de la Encarnación de tu Hijo Jesucristo. Que vive y reina.

Primera Lectura

Efesios 5,8-16

El Señor no sólo nos trae la Luz a nuestras vidas sino que nos hace a nosotros mismos Luz de las gentes; lógico será, por tanto, que vivamos como los hijos de la Luz que somos.

Salmo 4 (rezar juntos)

Escúchame cuando te invoco, Dios defensor mío; / tú que en el aprieto me diste anchura, / ten piedad de mí y escucha mi oración.

Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor, / amaréis la falsedad y buscaréis el engaño? / Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor, / y el Señor me escuchará cuando lo invoque.

Temblad y no pequéis; / reflexionad en el silencio de vuestro lecho; / ofreced sacrificios legítimos / y confiad en el Señor.

Hay muchos que dicen: / ¿Quién nos hará ver la dicha / si la luz de tu rostro ha huido de nosotros? / Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría / que si abundara en trigo y en vino.

Evangelio

Jn 1, 1-14

Jesús es la Luz de Dios que ilumina al mundo, no para condenarlo sino para salvarlo; lo importante es que nosotros estemos dispuestos a acoger esa Luz, no a rechazarla.

Ideas para la reflexión

- Todos conocemos la experiencia de la oscuridad: “Se ha ido la luz”.

- Estamos tan acostumbrados que ya no sabemos vivir sin ella; si la luz “se va”, todo se paraliza.

- Nos sentimos perdidos en la oscuridad física.

- Hay otras situaciones que también experimentamos como “oscuridad”: ante una enfermedad, un problema, un coyuntura en la que tenemos que tomar una decisión difícil…, decimos: “no sé que hacer, estoy a oscuras”.

- Y cuando se empiezan a solucionar los problemas, decimos: “ya empiezo a ver la luz”.

- Igualmente, nuestra vida necesita LUZ: que nos haga ver quiénes somos, a dónde vamos, cuál es nuestra misón…

- Esa Luz nos marca el camino, y nos hace ver nuestros errores.

- Pero esa Luz también nos hace ver el corazón misericordioso de Dios Padre que siempre está dispuesto a reconciliarnos con Él.

- Sólo tenemos que arrepentirnos, es decir, querer cambiar.

- Pidamos, pues, perdón.

Canto penitencial

Alma mía, recobra tu calma; Desde lo hondo; Y ciegos son los hombres.

Preces

(Tras unos minutos de silencio meditativo, se hacen las siguientes preces)

- Porque no siempre ocupas el centro de nuestro corazón, porque frecuentemente te dejamos en el olvido. Señor, ten piedad.

- Por la facilidad con que pedimos que se cumpla tu voluntad y lo poco dispuestos que estamos a colaborar con ella. Señor, ten piedad.

- Por lo poco que nos esforzamos en conocer más y mejor tu Palabra, en profundizar en la Biblia, en celebrar festiva y alegremente la Eucaristía. Señor, ten piedad.

- Porque nos limitamos a soportar a los que nos rodean, a convivir fríamente con ellos, fomentando apenas el cariño y la cercanía. Señor, ten piedad.

- Por nuestras cóleras, nuestros odios, nuestras iras, por nuestro afán de venganza, de buscar que la pague el que nos la hace, porque nos cuesta perdonar. Señor, ten piedad.

- Por mirar a los demás con interés, buscando lo que podemos sacar de ellos, tomándolos como objeto de placer, utilizándolos para nuestro provecho. Señor, ten piedad.

- Por nuestras murmuraciones e injusticias, por nuestra insolidaridad con los pobres, con los enfermos, los emigrantes, los indefensos, los pequeños. Señor, ten piedad.

- Por nuestras hipocresías, falsedades y mentiras, porque nos dejamos llevar por las apariencias, nos desvivimos por la imagen y nos olvidamos de los corazones. Señor, ten piedad.

- Por nuestro apego al dinero, por nuestras avaricias, por nuestro afán de acumular y nuestra resistencia a compartir lo nuestro con los demás. Señor, ten piedad.

- Por nuestras faltas de fe y de esperanza, por nuestros recelos y desconfianzas, porque nos dejamos dominar por las dudas y los temores. Señor, ten piedad.

(En este momento pueden hacer las confesiones individuales quienes lo deseen)

Oración

Ya es hora de despertar. Ya es hora de abrir los ojos y ver la Luz. Ya es hora de levantarse y reconocer la aurora que llega. Ya es hora de descubrir Tu presencia y de aceptar Tu salvación. Ya es hora de hacerte un sitio en nuestra vida y colaborar con tu voluntad. Ya es hora de ponernos a trabajar por el Reino. Ya es hora de abandonar las tinieblas y abrir nuestras vidas, de par en par, a tu Luz. ¡Ayúdanos a conseguirlo, Padre!. Por Jesucristo nuestro Señor.

Canto final

Esperando, esperando al Mesías; Llega el día

ESQUEMA PARA UNA CELEBRACION PENITENCIAL EN ADVIENTO

1.- Canto de Entrada

Puede cantarse “Llega el día” o “Qué alegría cuando me dijeron”

2.- Monición de entrada

En el Adviento nos preparamos a celebrar el Nacimiento del Hijo de Dios, hombre entre los humanos; conviene que lo recibamos como se merece; y para ello no basta con adornar calles, escaparates y casas, pues lo más importante somos nosotros mismos; quitemos de nuestro corazón y de nuestra vida todo aquello que impide que el Señor se haga presente en nosotros.

3.- Oración

Mira, Padre, a estos hijos tuyos reunidos en tu presencia; perdona nuestros pecados, ilumina nuestras vidas con tu luz y enséñanos a cumplir siempre tu voluntad para que hagamos del nuestro el mundo de hermanos que tu deseas para nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo.

4.- Primera lectura

Santiago 5,1-6

El apóstol nos avisa de cómo nosotros, por nuestra cuenta, y con nuestros egoísmos, nos hemos preparado “para el día de la matanza”. Hora es de que nos preparemos para el día de la liberación.

5.- Salmo 59

Que tu mano salvadora nos responda

Oh Dios, nos rechazaste y rompiste nuestras filas, estabas airado pero restáuranos. Has sacudido y agrietado el país: repara sus grietas, que se desmorona.

Que tu mano salvadora nos responda

Hiciste sufrir un desastre a tu pueblo, dándole a beber un vino de vértigo; diste a tus fieles la señal de desbandada haciéndolos huir de los arcos.

Que tu mano salvadora nos responda.

Para que se salven tus predilectos, que tu mano salvadora nos responda.

Que tu mano salvadora nos responda.

6. Evangelio

Lucas 2,25-32

El anciano Simeón, movido por el Espíritu, toma al niño Jesús y lo presenta como “Luz para alumbrar a las naciones”. ¿Qué luces iluminan nuestras vidas?

7. Reflexión y gesto

Durante estos momentos de reflexión es mejor evitar espiritualismos intimistas y evasivos de la realidad. Como gesto, cada uno puede ir apagando un cirio o vela, que debe tener desde el principio de la celebración, y que se puede encender al comenzar la lectura del Evangelio o al comienzo de la celebración. Se puede recordar que todos nacemos con la Luz de Dios, pero que a lo largo de nuestra vida la vamos apagando. El gesto de apagar la luz es expresión de que reconocemos que hemos fallado, hemos pecado y hemos apagado la luz de Dios en nuestra vida. Cuando todas las velas se hayan apagado, se enciende el cirio pascual, leyendo el texto del profeta Isaías:

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras, y una luz les brilló.

A partir de este momento, quienes lo deseen pueden hacer su confesión individual y, al terminar la misma, volver a encender su vela del cirio; quienes no hagan confesión individual, pueden hacerlo cuando sientan su corazón en paz. Al pie del cirio se puede poner una imagen del Niño Jesús.

Cuando todos han vuelto ya a encender sus velas, se continua la celebración, haciendo juntos la siguiente oración.

8. Oración Comunitaria

ESPERO EN TI, SEÑOR

Con la esperanza del hombre que camina lleno de ilusión.

Con la ilusión de quien cree en sí mismo pues se sabe hijo de Dios.

ESPERO EN TI, SEÑOR

Porque me fío de tu palabra. Porque tu Palabra se hace Vida en mi

y me dice que eres Verdad.

ESPERO EN TI, SEÑOR

Porque mi vida necesita de una nueva luz

que me ayude a caminar sin tropiezos

por los senderos de la justicia, el amor y la fraternidad.

SEÑOR

Que mi esperanza sea activa

Que mi fe sea fuerte

Que mi amor sea transformador

SEÑOR

Hazme sensible a la esperanza de todas las personas

Hazme luchar por la esperanza de los que sólo en Ti confían

Hazme dar esperanza a los que la han perdido

Haz que ponga mi vida al servicio de todos

para que todos tengan un motivo para seguir esperando.

GRACIAS, SEÑOR, POR TU LUZ.

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